Agosto acaba con el precio eléctrico alto y las emisiones de CO2 disparadas, mientras la eólica sigue parada

01/09/2015

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El consumo eléctrico se ha disparado este verano un 4,9% respecto a 2014. El incremento de generación necesario para cubrir la demanda ha tenido que hacerse a través de centrales de combustibles fósiles importados, lo que ha disparado el precio del mercado eléctrico un 14% respecto a 2014 –la media de junio, julio y agosto ha sido de 56,6 euros/MWh– y las emisiones de CO2 –se han incrementado un 10,9% respecto al año pasado y un 36,3% desde el verano de 2013–.

El efecto negativo es triple: el precio de la electricidad en el mercado mayorista es más cara; las emisiones de CO2 y de contaminantes aumentan; disminuye la aportación renovable, lo que pone en peligro los objetivos de 2020; y aumenta la necesidad de importar recursos fósiles. Y esto ocurre con la instalación de potencia eólica, que podría frenar las consecuencias negativas, paralizada.

Agosto ha sido, como es habitual, un mes de poco viento. La producción con energía eólica ha sido de 3.158 GWh, según datos provisionales de REE. Con una cobertura de la demanda del 15,3%, se sitúa como tercera tecnología del sistema en el mes, tras el carbón y la nuclear.

Como consecuencia el precio diario medio del pool ha sido el más alto de un mes de agosto desde 2008. Además, este ha sido el mes de agosto en que más carbón se ha quemado desde 2007 y el segundo en emisiones de CO2 desde 2008.

En lo que va de año, si no hubiese soplado nada de viento y no se hubiese podido aprovechar la energía eólica, el precio medio hubiese sido 13,49 €/MWh más caro, según los cálculos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE).

La influencia de la eólica en el precio de la luz se ve muy clara si se sigue el contador eólico de AEE aquí. En agosto, el precio máximo horario se marcó el día 31, en el que la eólica tan sólo generó 90 GWh. El precio mínimo tuvo lugar el 23, uno de los días de más viento, con 223 GWh.