La eólica representa el 1% de las exportaciones españolas, con un total de 2.574 millones de euros en 2016

04/04/2017

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Que el sector eólico español es un exportador neto de tecnología de vanguardia ya no lo duda nadie, tras una década superando los 2.000 millones de euros anuales en exportaciones. En 2016, las exportaciones de la eólica han sido de 2.574 millones de euros, un 12% inferiores a las de 2015, que fue un año récord, según datos provisionales del MINECO.

Aún así, representan el 1% de las exportaciones españolas, un nivel muy similar al de sectores tan emblemáticos para el país como el vino o el calzado.

Fuente: DATACOMEX, Ministerio de Economía, y elaboración AEE

En la última década,  el sector exportó por un valor total de 22.921 millones de euros, que equivaldría a un 1,07% de las exportaciones totales de España en el periodo. El sector eólico contribuye muy positivamente a la balanza de pagos de nuestro país, debido al alto nivel competitivo y la reputación de los agentes del sector.

En 2016, España continuó siendo el tercer país del mundo en el ranking de países exportadores netos de tecnología eólica (si sólo se tienen en cuenta las exportaciones, sin restarles las importaciones, España estaría en cuarto lugar, detrás de Alemania. A diferencia de España, tiene que importar determinados componentes eólicos, mientras España cuenta con toda la cadena de valor).

Como se puede ver en el gráfico, a nivel mundial sólo China y Dinamarca le sacan más provecho económico que España a tener una industria eólica propia. Otros países industrializados como Corea, Canadá, Reino Unido o incluso Estados Unidos, son importadores netos de esta tecnología.

Fuente: UNCOMTRADE y elaboración AEE (Los datos recogen los 4 principales códigos arancelarios que se utilizan para componentes de la tecnología eólica).
*Últimos datos disponibles 2015.

Como resultado de la instalación de potencia eólica en España, de los altos niveles de calidad que se exigen a los proveedores de equipos y componentes, de la competencia interna que se creó y del desarrollo de industrias relacionadas y complementarias, se ha desarrollado un sector eólico competitivo en todas las fases de la cadena de valor: promotores/productores, fabricantes de aerogeneradores y componentes, y proveedores de servicios relacionados con esta industria.

El éxito internacional de la industria española no enmascara sin embargo sus problemas en el mercado doméstico: en los últimos años, los fabricantes de aerogeneradores se han visto obligados a exportar el 100% de lo manufacturado en España ante la parálisis que vive nuestro país como consecuencia de la Reforma Energética (en 2014 se instalaron 27 MW eólicos, en 2015, ninguno y en 2016, 38 MW. La consolidación del sector a nivel global y la intensa competencia en precios hace que las presiones para la deslocalización de las fábricas en España –en favor de países con menores costes laborales– sea cada vez mayor, con un riesgo real de ocurrir si el mercado nacional no se reactiva de manera cierta e inmediata.

Para ello es necesario recuperar la confianza de los inversores modificando determinados aspectos de la regulación, como la posibilidad de cambiar las condiciones económicas de los parques eólicos –y, con ellas, la rentabilidad razonable– cada seis años, así como con un diseño de subastas que garantice el desarrollo del sector no sólo a corto plazo, sino también a largo, de modo que España se sume a la Transición Energética mundial.

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