¿Si decimos que una piscina municipal, un servicio de transporte sanitario, la recuperación de un espacio natural o un programa de formación tienen algo en común, te lo crees? Y si añadimos que son ejemplos del día a día de los vecinos de muchos municipios en España, ¿de qué crees que estamos hablando?
¡De la energía eólica! ¿Cómo es posible? Pues más allá de lo que pueden afirmar muchos desconocedores de la realidad de los parques eólicos en el territorio, la presencia de uno de ellos en un municipio va mucho más allá de los aerogeneradores que se ven en el paisaje. La actividad eólica genera recursos que, en función de las decisiones de cada ayuntamiento y de las iniciativas impulsadas en el territorio, pueden convertirse en servicios públicos, nuevas infraestructuras, empleo, formación o proyectos de conservación y puesta en valor del entorno. En distintos municipios españoles, esos recursos se traducen en actuaciones muy concretas que repercuten directamente en mejoras en la vida de sus vecinos y en nuevas oportunidades para el territorio.
En 2025, los 1.454 parques eólicos existentes en España aportaron alrededor de 265 millones de euros a las administraciones locales y regionales de 851 municipios, es decir, un incremento de 9 millones de euros respecto a 2024, a través de conceptos como el ICIO, el IBI, el IAE o los ingresos derivados del alquiler de terrenos. Son los propios ayuntamientos quienes deciden cómo utilizar estos recursos, de acuerdo con las necesidades y prioridades de cada localidad, pero hay un amplio abanico de posibilidades, Aquí mencionamos algunos ejemplos:
Servicios para los vecinos. En Hornillos de Cerrato (Palencia), los ingresos vinculados al parque eólico Celada Fusión han contribuido a ampliar las posibilidades de inversión municipal en infraestructuras y servicios. Entre las actuaciones destacan una pista deportiva y una piscina, pero también servicios como el taxi médico, la escuela de verano, la escuela de mayores o el mantenimiento del bar y la tienda local.
Atención a las personas mayores y colectivos que necesitan apoyo. En Jarafuel (Valencia), los recursos generados por el parque Boira se han destinado a reforzar la atención a la población, con servicios como la residencia geriátrica, el centro de día, el servicio de comidas y el transporte sanitario.
Obras públicas e infraestructuras básicas. En Soba (Cantabria), los ingresos asociados al parque de Cañoneras han permitido acometer actuaciones de rehabilitación de pueblos, importantes obras de abastecimiento y saneamiento de agua y la transformación de edificios públicos en centros socioculturales. En Mañón (A Coruña), los recursos del parque Coriscada se han destinado, entre otras actuaciones, a reparar el alumbrado público, acondicionar caminos y carreteras y mejorar elementos de infraestructuras como las barandillas de los puentes. En Plasencia (Cáceres), el parque Merengue I ha contribuido a mejorar instalaciones deportivas y accesos.
Empleo y formación para generar oportunidades. La actividad eólica también puede convertirse en una palanca de desarrollo económico local. En Borja (Zaragoza), la construcción de los parques ha contado con empresas locales de obra civil y construcción y se han impulsado programas de formación profesional vinculados a las energías renovables. El objetivo es que parte de la actividad económica generada permanezca en el territorio y contribuya a crear nuevas oportunidades laborales.
Cultura, patrimonio y turismo. En Tordesillas (Valladolid), los recursos vinculados al parque eólico de Carrecastro han permitido avanzar en la excavación y puesta en valor de un yacimiento arqueológico de la Edad del Bronce. El espacio, que convive con el parque eólico, se ha convertido también en un recurso para quienes recorren la zona a pie o en bicicleta. En Paredes de Nava (Palencia), la recuperación de 13 kilómetros de caminos históricos ha permitido recuperar estos itinerarios para vecinos, senderistas y ciclistas.
La propia actividad eólica puede, además, abrir nuevas vías para el turismo. En Plasencia (Cáceres), junto a la mejora de instalaciones deportivas y accesos, se han impulsado iniciativas relacionadas con el turismo eólico y programas de formación y empleabilidad.
Conservación del medioambiente, biodiversidad y territorio. Los ingresos asociados a la actividad eólica también pueden apoyar actuaciones de preservación de la naturalezay protección de la fauna. En Paredes de Nava (Palencia), el parque Las Tadeas ha impulsado la revegetación de espacios degradados, la instalación de hoteles para insectos para favorecer a los polinizadores y la colocación de cajas nido para aves rapaces, que contribuyen además al control natural de las poblaciones de topillos en los terrenos agrícolas. En este mismo parque se han instalado cámaras de vigilancia que permiten detectar la presencia de aves y activar medidas de disuasión o parada de los aerogeneradores para prevenir colisiones. En Plasencia (Cáceres), el parque Merengue ha contribuido a recuperar 20 hectáreas de alcornocal en el Paisaje Protegido del Monte Valcorchero y a desarrollar medidas de prevención de incendios, mientras que en Mañón (A Coruña), el parque Coriscada ha colaborado en la repoblación forestal y en tareas de restauración y mantenimiento del monte vecinal. También existen iniciativas específicas para la protección de aves carroñeras, como sistemas de radar que permiten orientar su vuelo hacia zonas de alimentación, y proyectos de seguimiento y alimentación suplementaria del milano real destinados a conocer mejor sus poblaciones y reducir el riesgo de colisión. Son ejemplos que muestran cómo la actividad eólica puede incorporar medidas de restauración de hábitats, gestión forestal y protección de la biodiversidad, favoreciendo una mejor integración de los parques en su entorno.
Así, detrás de las cifras de inversión de un parque eólico hay también realidades mucho más cercanas: un centro para mayores que abre sus puertas, un camino que vuelve a ser transitable, un servicio de transporte sanitario, una piscina para toda la comarca, un edificio público rehabilitado, un yacimiento recuperado o una persona que encuentra una oportunidad de formación y empleo.
Son ejemplos diferentes, porque diferentes son también las necesidades de cada municipio. Pero comparten una misma idea: los recursos generados por la actividad eólica pueden convertirse en servicios, infraestructuras y oportunidades que permanecen en el territorio y contribuyen al desarrollo de las comunidades que los acogen. Y son recursos que sin la presencia de los parques eólicos no se generarían. La eólica es una oportunidad de futuro para nuestros pueblos y sus vecinos, y para mantener vivo todo el territorio.
Por Heikki Willstedt, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE)

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