La integración de parques eólicos en los términos municipales representa una fuente estratégica de ingresos corrientes desvinculados de la presión fiscal local, que permiten a las administraciones locales diversificar sus flujos de financiación. A través de instrumentos fiscales específicos, como los cánones por concesión de uso del dominio público, las tasas por los Bienes Inmuebles de Características Especiales (BICES) y el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), además de las liquidaciones iniciales del Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras (ICIO), los ayuntamientos captan un volumen de capital importante.
Estos recursos originados por la presencia de parques eólicos dotan a las haciendas locales de la liquidez presupuestaria necesaria para apalancar inversiones plurianuales en infraestructuras estructurales, sin comprometer el techo de gasto ni recurrir al endeudamiento financiero externo.
Desde una perspectiva de asignación eficiente del gasto público, este superávit estructural se consolida como el motor financiero idóneo para dinamizar el sector turístico rural mediante inversiones de capital que pueden tener un alto impacto a nivel local. Al canalizar estos flujos hacia conceptos económicos del presupuesto de gastos relacionados con la restauración del patrimonio catalogado, el desarrollo de rutas de movilidad sostenible y la digitalización de la oferta ecoturística, se genera un efecto multiplicador en la economía local. Adicionalmente, esta suficiencia financiera permite a las corporaciones locales articular fondos de cofinanciación para acceder a subvenciones europeas y estructurar programas de estímulo comercial orientados a corregir las externalidades negativas de la despoblación, transformando de forma directa un recurso energético industrial en un activo de desarrollo territorial sostenible.
En este sentido, la mejor forma de preservar nuestros territorios rurales es convertirlos en espacios donde convivan en armonía la generación de energías limpias y las actividades tradicionales. Y la experiencia demuestra que la infraestructura eólica cohabita perfectamente con:
- La agricultura y ganadería: Los molinos se elevan sobre campos de cereal, viñedos y pastizales sin alterar los ciclos de producción.
- El ecoturismo: Los caminos de acceso creados para el mantenimiento de los parques eólicos se transforman en pistas perfectas para el senderismo y el cicloturismo.
- La conservación: La transición ecológica a través de estas energías verdes ayuda a poner en valor el patrimonio cultural y biológico, mejorando los accesos a parajes naturales de alto valor.
No existe por tanto incompatibilidad intrínseca entre el desarrollo de instalaciones eólicas y el del turismo rural. Al contrario, con la utilización de los ingresos de los parques eólicos se pueden convertir en aliados. Ejemplos destacados pueden ser la instalación de miradores de avifauna y biodiversidad, así como rutas interpretativas alrededor de los aerogeneradores, centros de visitantes sobre energía renovable, creación de rutas de senderismo y cicloturismo aprovechando pistas de acceso a los parques, turismo educativo para colegios y universidades, promoción y venta de productos locales (quesos, vino, miel, artesanía, etc.), reinversión de ingresos eólicos en patrimonio, alojamientos rurales o servicios turísticos, etc. Otro ejemplo de compatibilidad entre la eólica y el turismo ha sido, fruto de la colaboración de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) con el movimiento Vientos de Futuro, la publicación en 2023 de la pionera Guía de ecoturismo eólico: 10 Rutas por la España Rural. El documento analiza cómo estas instalaciones actúan como motores de diversificación económica, impulsando el desarrollo turístico sostenible y la cohesión social sin alterar las actividades tradicionales. Mediante casos de éxito reales, visibiliza el impacto positivo de la inversión industrial en el territorio. Se consolida así una hoja de ruta estratégica para municipios que buscan transformar el recurso del viento en un activo local.
Para dar un ejemplo adicional a los de la guía, en 2024 uno de los socios promotores de AEE, presentó su proyecto ‘Descubre El Cerrato Palentino’, una iniciativa para impulsar el turismo en Herrera de Valdecañas, Hornillos de Cerrato y Valdecañas de Cerrato (Palencia) mediante una ruta de senderismo temática que recorre las inmediaciones del parque eólico Celada Fusión y une los tres municipios, y que ha sido financiado con los ingresos que genera el parque eólico.
El turismo eólico demuestra que aprovechar el recurso del viento es coherente con la agenda climática global y, al mismo tiempo, una herramienta clave para ayudar al mundo rural a desarrollar actividades económicas que posibiliten la fijación de población. Al generar nuevas oportunidades económicas y de empleo en las zonas rurales, la energía limpia ayuda de manera directa a proteger a los pequeños pueblos amenazados por la despoblación, reactiva su economía y contribuye a poner en valor sus raíces históricas.
Heikki Willstedt
Director de Políticas Energéticas y Cambio Climático
AEE

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